Urbanismo y participación ciudadana rara vez avanzan al mismo ritmo. Los planes se miden en décadas y las comunidades suelen ser consultadas tarde. Para cerrar esa brecha, el Diplomado en Urbanismo táctico y diseño incremental de ciudades, de la UC y desarrollado junto a Ciudad Emergente, enseña a planificar barrios con pilotos a escala real, participación desde el inicio y decisiones basadas en evidencia. Javier Vergara Petrescu, jefe de programa y profesor, explica el vacío que busca llenar esta formación y lo que pueden esperar quienes la cursen.
Un vacío en la forma de planificar
Según el académico, el diplomado nació de una limitación frecuente en el sector. “La planificación urbana es una disciplina fundamental para ordenar las ciudades, pero por lo general toma tiempo y sus resultados concretos suelen verse a largo plazo”, explica el docente.
A esto se suma la forma en que se involucra a las personas. “Cuando las comunidades son invitadas a participar de los procesos de planificación suele ser de manera tardía o meramente consultiva, generando frustración y desconfianza entre las partes interesadas”, señala el profesional. El programa busca dar a los alumnos herramientas para incorporar etapas de prueba, iteración y pilotaje, que según el docente pueden agilizar los procesos y empoderar a comunidades en el diseño de sus barrios.
De un plan en PDF a una intervención a escala
La diferencia entre el urbanismo táctico y el enfoque tradicional está en el resultado final de cada proceso. “Si el ‘entregable’ de un proceso de planificación urbana es un documento en PDF con un plan maestro a 20 o 30 años, el ‘entregable’ de un proceso de urbanismo táctico es una intervención urbana realizada a escala 1:1”, afirma Javier Vergara.
Esa intervención, idealmente construida de forma participativa, prueba el mínimo producto viable del plan maestro y se somete a mediciones y evaluaciones para “aprender y fallar rápido”. Así se pueden corregir a tiempo decisiones que, de lo contrario, podrían costarle caro a la ciudad.
El académico aclara que ambos enfoques no compiten. “El urbanismo táctico en ningún caso debe reemplazar a los enfoques tradicionales de planificación urbana, sino que, al contrario, deben trabajar juntos”, sostiene el jefe del programa.
Tres cursos: metodología, evaluación y taller
El diplomado se estructura en tres cursos. El primero enseña la metodología de urbanismo táctico a partir de casos reales en Chile y el mundo, basados en la experiencia del Laboratorio Ciudad Emergente. El segundo entrega herramientas para evaluar pilotos desde una mirada cualitativa y cuantitativa, como los árboles de ideas (para recoger opiniones y sentimientos de la comunidad) y los estudios de vida pública (para medir cómo se usa, cuánto se usa y quiénes usan los espacios públicos)
El tercer curso funciona como taller. Los estudiantes diseñan un plan de urbanismo táctico para sus propios barrios o comunidades, y el equipo docente lo revisa y evalúa.
Beneficios para los profesionales
Para quienes ya trabajan en municipios, empresas, gobiernos o fundaciones, Javier Vergara destaca que el diplomado permite aportar soluciones en contextos de recursos limitados, porque va “proponiendo formas innovadoras de resolver los entuertos de la planificación marcados por la reducción de presupuesto, la falta de financiamiento o la necesidad de mostrar resultados concretos”.
Además, el docente sostiene que los egresados “pueden diferenciarse de otros profesionales por su capacidad de acción rápida en base a resultados, sus conocimientos en levantamiento de información clave de forma participativa, su manejo de nuevas herramientas y referentes tanto nacionales como internacionales”.
Del aula a casos reales
Durante el curso los estudiantes aprenden a implementar y manejar herramientas para evaluar pilotos de urbanismo táctico. Javier Vergara cuenta que varios estudiantes se sumaron luego a encargos y consultorías relacionadas con proyectos reales.
El taller final también ha abierto puertas laborales. Algunos alumnos llegaron al diplomado con proyectos pensados para territorios reales y, tras ponerlos a prueba en el curso, se incorporaron a organizaciones donde pudieron darles forma. Para el jefe de programa, esto habla de la motivación de los estudiantes, pero también “de lo concreto y útil que es el diplomado en la vida real y el mundo laboral del urbanismo”.
Al momento de egresar, los alumnos pueden insertarse en proyectos de participación ciudadana, innovación urbana, estudios urbanos o diagnósticos que requieran evaluar proyectos.
Una invitación a transformar los barrios
El diplomado es una iniciativa de la Universidad Católica en conjunto con Ciudad Emergente, que ha aplicado estos métodos en más de 10 países durante los últimos 15 años. El docente cierra con un llamado a quienes evalúan inscribirse, cuando menciona que “si quieren hacer una diferencia en la forma de hacer ciudad, inscríbanse en el diplomado y adquieran nuevas habilidades y conocimientos para transformar sus barrios y ciudades de manera participativa”.
Si estás interesado en profundizar más sobre esta materia, te invitamos a conocer el Diplomado en Urbanismo táctico y diseño incremental de ciudades que tiene Educación Continua UC para ti.