El Diplomado en Género: Políticas Públicas y Sociedad de la Pontificia Universidad Católica de Chile surge como una propuesta formativa clave en un escenario latinoamericano marcado por persistentes desigualdades estructurales, orientada a quienes buscan incidir en la construcción de políticas más justas e inclusivas.
Para Fanny Acevedo, profesora del programa, incorporar la perspectiva de género no es opcional y “no es una moda ni un gesto simbólico; es una herramienta clave para corregir desigualdades estructurales que persisten, especialmente en América Latina”. En ese sentido, advierte que ignorar este enfoque puede derivar en políticas que, aunque aparenten neutralidad, terminan beneficiando más a quienes ya están en mejor posición. La académica complementa que “América Latina arrastra brechas históricas profundas. Factores como la informalidad laboral, la desigual distribución del trabajo de cuidados y la violencia de género afectan de manera desproporcionada a mujeres y diversidades. Sin ese enfoque, políticas de empleo, salud o vivienda, por ejemplo, pueden terminar beneficiando más a quienes ya están en mejor posición”.
La falsa neutralidad de las políticas públicas
Uno de los pilares del programa es precisamente cuestionar la supuesta neutralidad de las instituciones. “Aunque las políticas públicas y la legislación estén redactadas como si aplicaran ‘igual para todos’, en la práctica no afectan de la misma manera a hombres, mujeres y diversidades sexo genéricas”, explica Fanny Acevedo. Esta diferencia, agrega, responde a condiciones sociales y materiales desiguales que deben ser consideradas desde el diseño mismo de las políticas.
“La idea de “neutralidad” podría materializarse como tal si es que efectivamente todas las personas partieran desde el mismo punto, pero eso rara vez es cierto. Entonces, una política diseñada sin considerar esas diferencias de base puede reproducir o incluso agravar desigualdades existentes”, explica la profesora.
Herramientas concretas para la incidencia
El diplomado entrega herramientas concretas para abordar estos desafíos. Desde metodologías para incorporar el enfoque de género en todo el ciclo de las políticas públicas hasta el análisis de datos y procesos legislativos, el objetivo es formar profesionales capaces de generar cambios reales. “Adquieren herramientas metodológicas para la inclusión de la perspectiva de género en todo el ciclo de las políticas públicas, es decir, desde la obtención de datos con perspectiva de género, hasta diseñar la política pública o su implementación a través de la construcción de un presupuesto público con esta perspectiva”, detalla la académica.
Además, el enfoque interseccional ocupa un lugar central en la formación. “El género como categoría única es insuficiente para analizar nuestras realidades”, señala Fanny Acevedo, destacando la importancia de considerar factores como clase, raza o edad para construir políticas verdaderamente inclusivas.
Una experiencia transformadora desde el aula
Valeria Delgado, ex estudiante del Diplomado en Género: Políticas Públicas y Sociedad y asesora coordinación de género en el Gabinete de la Subsecretaría de Economía y Empresas de Menor Tamaño, destaca el impacto del diplomado en su manera de comprender la sociedad. “Lo más transformador fue comprender y estudiar cómo el género atraviesa y condiciona todos los aspectos de la vida de las personas”, afirma. Este aprendizaje le permitió también analizar con mayor profundidad políticas históricas que han moldeado la realidad actual.
Uno de los elementos más significativos para Valeria Delgado fue la aproximación a las estadísticas desde una perspectiva de género, porque “me permitió repensar la forma en que interpretamos los datos, pero también cuestionar cómo se producen y qué realidades están o no siendo visibilizadas”.
Mirada crítica y aprendizaje interdisciplinario
Más allá de adquirir conocimientos, la alumna destaca un cambio en cómo realizar sus análisis, porque “el diplomado me entregó herramientas para hacerlo de forma más profunda y rigurosa. Me permitió afinar la mirada y poner atención en aspectos más sutiles, que muchas veces pasan desapercibidos, pero que son fundamentales al momento de diseñar e implementar políticas públicas”.
Por último, la estudiante destaca especialmente el enfoque interdisciplinario del diplomado. Esto se refleja tanto en los contenidos como en la diversidad de formaciones de las profesoras y de las compañeras y compañeros. “Considero que esta diversidad enriqueció el proceso de aprendizaje, ya que permitió un intercambio de miradas, experiencias y conocimientos que fortalecen tanto la reflexión como la búsqueda de soluciones concretas para los desafíos en términos de género”, complementa Valeria Delgado.
Desafíos pendientes y proyección
En una realidad donde aún existen resistencias culturales, falta de datos y desafíos institucionales, iniciativas como este diplomado buscan no solo formar, sino también generar redes y capacidades para avanzar hacia políticas públicas más equitativas.
“En Chile todavía hay mucha resistencia a temas como corresponsabilidad en cuidados, en educación sexual integral, en derechos reproductivos. También hay mucho desconocimiento sobre la perspectiva de género. Se suele decir que el feminismo es una ideología radical, o se escucha “ni machismo, ni feminismo” como fueran símiles. Por tanto, educar es fundamental”, enfatiza la académica.
Además, la docente expresa que, a nivel institucional, las políticas de género enfrentan dificultades de coordinación entre organismos y carecen de suficiente poder vinculante, mientras que la falta de datos actualizados y desagregados limita su evaluación y el diseño de medidas basadas en evidencia.
“En términos más institucionales, las políticas de género suelen depender de múltiples ministerios y niveles de gobierno. Aunque existe el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, muchas veces no tiene suficiente poder vinculante para coordinar a otros sectores. No se entiende la necesidad de transversalizar este enfoque. Así mismo, para diseñar políticas efectivas se necesitan datos por sexo, género, edad, territorio, nivel socioeconómico, etc. En muchos países de la región, incluido Chile, los datos aún son insuficientes o no están actualizados. Esto afecta la evaluación de impacto y la toma de decisiones basada en evidencia. Es decir, hay un largo camino aún por recorrer”, concluye Fanny Acevedo.
Formación diversa para transformar entornos laborales
El Diplomado en Género: Políticas Públicas y Sociedad destaca por la diversidad de su estudiantado y equipo docente, lo que genera un espacio interdisciplinario de discusión plural y análisis crítico. Además, el trabajo colaborativo fomenta redes y alianzas que permiten a los participantes incidir en sus entornos laborales.
“Creo que un factor central de nuestro Diplomado es la calidad y diversidad de nuestro estudiantado. Hasta ahora, en las tres versiones anteriores hemos tenido estudiantes cuyas disciplinas de origen son diversas: de educación, sociología, economía, derecho, trabajo social, periodismo, psicología, ingeniería, etc. y que trabajan tanto en el sector público como privado. Entonces vienen de contextos muy diversos, ya sea de regiones o de otros países también. Esto sumado a la interdisciplina propia del equipo docente del Diplomado, permite que las discusiones que se dan en las clases tengan múltiples miradas y enfoques. Creamos así un espacio de co-creación y de discusión plural que ha sido fantástico y que permite un análisis de los fenómenos políticos y sociales muy exhaustivo y crítico”, finaliza la académica.
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